Declaraciones del Comité Ejecutivo y Central del PCPE
- Derrotar al imperialismo; desenmascarar a la socialdemocracia otanista 09-03-2026
- Con Irán, con la resistencia. 01-03-2026
- ¡Libertad inmediata y respeto a los derechos básicos de los miembros de la delegación internacional detenidos ilegalmente por el estado turco! 20-02-2026
- Socios y vasallos del amo yanqui 19-02-2026
- La República Árabe Saharaui Democrática (RASD) existe. 50 años de lucha 03-02-2026
DESTACADO
8 de marzo. Las luchas de las mujeres trabajadoras
Charlas desinhibidas con Aleida Guevara
Derecho al techo: feminismo de clase y lucha por una vivienda digna
Charlas desinhibidas con Aleida Guevara

Con motivo del IV Encuentro Internacional “Europa x Cuba”, celebrado en Sevilla entre los días 30 y 31 de enero, unos camaradas del PCPE hemos tenido la ocasión de poder disfrutar de la compañía de Aleida Guevara, hija del Guerrillero Heroico, Ernesto Guevara, ¡el Ché!
El azar es muy dialéctico y puede ser, por tanto, afortunado y desafortunado. En este caso, la fortuna ha sido tan inmensa que en nuestras cuentas corrientes rebosan las riquezas como la de una Isla del Tesoro sorprendentemente encontrada.
En unos apretados días que discurrieron entre Madrid y Sevilla con desplazamientos a Marinaleda y a Aguilar de la Frontera, las horas de los viajes transcurrieron entre la obligada relajación de Aleida por las horas de avión y aeropuertos, y una conversación y charla sobre la vida, la filosofía, la acción política, lo cotidiano, lo complejo, los cuentos, las canciones, los poemas, las risas, los bostezos..., y ratitos reposando la cabeza por el cansancio acumulado.
Todo ello, iba fraguando en los tres militantes una sensación de haber compartido esos episodios de la historia personal de Aleida, de los momentos que describía, pero... sufríamos porque, realmente, ¡allí, no habíamos llegado a estar!
La relación iba discurriendo hasta la posibilidad de pedirle una entrevista para UyL, pero las intervenciones en los tres actos a los que acudió habían sustanciado suficientemente la repetición de tantas frases de contundencia revolucionaria henchidas de pasión y seguridad en la victoria, que decidimos no abordarla (“EE. UU. tiene poderío militar para entrar en Cuba, pero lo que no va a poder es salir”)
Tuvimos ocasión de disfrutar de lo cómico de sus travesuras infantiles, de las escasas imágenes que en su memoria han quedado de su padre por su temprana edad cuando se fue a practicar la solidaridad internacionalista, de sus primeros estudios, de la preocupación y ocupación de “su tío”, de sus estudios superiores, de su inclinación por los niños al especializarse en pediatría, y hasta de los arreglos en su departamento en La Habana... Todo cotidiano, todo natural, todo humanidad.
Singularidad, sencillez de una persona que crece y se desarrolla en “la cocina” de ciertas decisiones revolucionarias, de análisis de la realidad social del pueblo cubano, que no evita comentar impresiones sobre personas de su amplio espectro que ha conocido en su dilatada vida, Aleida nos invita gentilmente a tener una visión política y humana de nombres con los que estamos familiarizados, políticamente hablando.
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- Escrito por Victor Lucas
- Categoría: Internacional*
Diálogo como tapadera del crimen. Un crimen planificado y ejecutado contra Irán, en medio de un supuesto interés por la paz

Foto: Caricatura Jorge
Un método, que todavía confunde a algunos y «marea» a otros, fue el usado una vez más por Estados Unidos en su prevista e inminente guerra contra Irán: las conversaciones entre delegaciones de ambos países, en Ginebra, fueron la tapadera de que supuestamente se avanzaba en la consolidación de un diálogo para llegar a acuerdos pacíficos.
El objetivo de Washington fue el de ganar tiempo para el arribo de portaaviones y otras fuerzas navales y aéreas a las cercanías de Irán, preparando los últimos detalles para lanzar el ataque contra la población persa.
El mandatario estadounidense, quien una semana antes había recibido al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, no «soltó prendas», cuando algún periodista preguntó sobre el tema, ya fuese en la Casa Blanca, o en el avión presidencial, en su tránsito hacia Mar-a-Lago, Florida, donde tiene una de sus residencias.
Pero, realmente, todo parece indicar que en esa cita quedaron precisados los detalles de la contienda bélica contra la nación islámica.
Todo esto sucedía a la sombra de un plan criminal para el cual el Pentágono movía todos sus hilos, y el presidente se ponía al frente –no en la zona de peligro, allá en el Oriente Medio–, sino desde el puesto de mando en su país, donde una vez más apretaba el botón que daba inicio a tan ignominioso acto de guerra.
No se consultó al Congreso de Estados Unidos, y una vez más se ignoró al Consejo de Seguridad de la ONU. Ni consulta ni autorización, nada importa para quienes la guerra es una forma de mostrar el poder superior de la administración estadounidense.
Vienen a la mente de quienes llevamos algunas decenas de años en estas lides del periodismo, las veces que los gobiernos yanquis –demócratas o republicanos– han emprendido guerras de agresión, como las de Yugoslavia, Iraq, Libia, Panamá, Granada y otras. Lo real es que de ellas el único recuerdo son los cientos de miles de muertos, mutilados y heridos, y la destrucción de ciudades, fábricas, hospitales, guarderías infantiles y otras instalaciones civiles.
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- Escrito por Otros Medios: Granma. Autor: Elson Concepción Pérez
- Categoría: Actualidad
Isabel Moya Richard: palabra de la mujer cubana

Hablar de Isabel Moya Richard es hablar de una mujer que entendió el periodismo no como un oficio neutro, sino como una herramienta de transformación. En el momento actual, hablar del periodismo desde el feminismo, viendo la cobertura de noticias de violencia de género, juicios, denuncias, es necesario y nos demuestra que otra forma de comunicar es posible, Isabel levantó la palabra como trinchera y la mirada feminista como método para desmontar silencios, prejuicios y falsas naturalizaciones.
Nacida en La Habana en 1961, donde falleció en 2018, Isabel no escribía “sobre mujeres” como un tema más de la agenda. Escribía desde las mujeres, desde sus experiencias concretas, sus luchas cotidianas y sus derechos postergados. Supo ver —y decir— que la Revolución no podía ser plena si no incorporaba de manera crítica y consciente la emancipación femenina, no como concesión, sino como conquista política y cultural.
En sus textos, y en su propia vida con una enfermedad degenerativa, la mujer no aparece como víctima pasiva ni como heroína idealizada, sino como sujeto histórico, atravesado por contradicciones reales: la doble jornada, el peso de los estereotipos, la violencia simbólica, el machismo persistente.
Desde el periodismo, la investigación académica y la militancia feminista, Moya Richard defendió una ética de la comunicación comprometida con la justicia social. Denunció el sexismo en los medios, cuestionó la representación estereotipada de las mujeres y apostó por una comunicación que educara, que pensara, que emancipara. Para ella, la batalla cultural era tan decisiva como cualquier otra.
Isabel también entendió que el feminismo no es una moda importada ni una consigna vacía, sino una práctica política que se construye en diálogo con la historia, la cultura y las condiciones concretas de nuestro país. Por eso su pensamiento rehúye el dogma y apuesta por el análisis crítico, por la pregunta incómoda, por la autocrítica necesaria.
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- Escrito por Edurne Batanero
- Categoría: Mujer nueva
Derrotar al imperialismo; desenmascarar a la socialdemocracia otanista

En el complejo proceso de guerra global imperialista que se desarrolla desde hace años, el salto cualitativo que ha supuesto la agresión yanqui-sionista a Irán, está levantando las más diversas reacciones a nivel internacional.
No hay duda que el momento es de extremada gravedad y la complejidad de las alianzas y posicionamientos tremendamente contradictorios que se venían desarrollando en los últimos tiempos, ahora tienen que responder a un emplazamiento que, por la agudización de las contradicciones que expresa la guerra desatada por el imperialismo contra la República Islámica de Irán, no permite indefiniciones, ni equidistancias: o con la nación agredida y la Resistencia, o con el agresor y sus aliados.
Así es la realidad en todos los aspectos en los que se expresa y, salvo que se juegue con cartas marcadas o intenciones diferentes a las que se dicen, negarla solo conduce a engaños y a cometer errores diversos que coadyuvan al desarrollo de los “horrores de la guerra”.
En consecuencia, ese es un debate que se impone tenerlo sin demora para armar aquí y ahora la necesaria respuesta de masas a la guerra imperialista, sin que postergarlo sea una opción.
Un reto que precisando combinar coherencia en el análisis, claridad de objetivos y flexibilidad táctica para el desarrollo del objetivo estratégico antes mencionado, no se puede cometer el error de subsumirse a la iniciativa de la socialdemocracia y sus declaraciones.
En lo concreto, es necesario precisar que, más allá de la loable prohibición puntual a los EE.UU. del uso de aviones cisternas situados en Rota para las acciones militares contra Irán, la posición del actual Gobierno de España no puede llevar a engaños, pues es de un compromiso firme con la OTAN y el llamado bloque atlántico que inequívocamente lideran los EE.UU.
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- Escrito por Comité Ejecutivo del PCPE
- Categoría: Actualidad*
8 de marzo. Las luchas de las mujeres trabajadoras
¿Por qué esta fecha?
El 8 de marzo no siempre fue el Día Internacional de la Mujer, su origen esta vinculado a las luchas obreras. La idea surgió de la Internacional Socialista, donde Clara Zetkin, del Partido Socialdemócrata Alemán, y otras mujeres venían luchando desde 1889 para que se celebrara un día que conmemorara la vida y la lucha de las mujeres trabajadoras. Un día para que se reconociera el papel de las trabajadoras y la función del trabajo doméstico en la creación de riqueza social. Finalmente, en 1910, durante la II Conferencia Internacional de Mujeres en Copenhague, se aprobó la resolución presentada por Zetkin, de fijar un día de lucha específico de la mujer trabajadora. La propuesta fue respaldada unánimemente por la Conferencia, a la que asistían más de 100 mujeres procedentes de 17 países, pero el día en el calendario quedó sin concretar.
Inicialmente las fechas fueron distintas en cada país. El 19 de marzo de 1911, en Austria, Dinamarca, Alemania y Suiza las mujeres socialistas organizaron actos públicos. En 1912, las europeas lo celebraron el 12 de mayo, y en 1913, las rusas conmemoraron la fecha el 8 de marzo. Sobre la fecha definitiva elegida circulan diversas versiones, más o menos vinculadas al movimiento obrero, pero siempre ocultándose, desde la historiografía burguesa, que la elección concreta del 8 de Marzo es inseparable de la Revolución Bolchevique.
En 1917, las trabajadoras rusas organizaron una huelga masiva y manifestaciones por “pan y paz” el 23 de Febrero según el calendario ruso, 8 de Marzo del calendario occidental. Movilizaciones que desencadenaron las luchas más amplias que alumbraron la Revolución Rusa. Fue en la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Comunistas, celebrada en 1921, donde se eligió oficialmente el 8 de marzo como fecha para las celebraciones anuales del Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Así fue como la fecha se convirtió en un elemento fijo del calendario internacional de luchas y desde entonces ese día es un eslabón en la larga y sólida cadena de la mujer en el movimiento obrero.
En 1975 se eliminó toda vinculación de clase a la fecha, cuando la ONU estableció el 8 de Marzo como “Día internacional de la Mujer”, sin hacer referencia a las trabajadoras.
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- Escrito por Secretaría Feminista
- Categoría: Batalla de ideas
Derecho al techo: feminismo de clase y lucha por una vivienda digna

En el capitalismo, la vivienda dejó hace tiempo de ser un derecho para convertirse en un negocio. Tener un techo depende del salario, del tipo de contrato y de la capacidad de endeudamiento. Y eso no afecta igual a todo el mundo. Para las mujeres trabajadoras, la situación es especialmente dura: brecha salarial, empleos feminizados y precarios, parcialidad forzada, temporalidad, sobrecarga de cuidados no remunerados. Con menos ingresos y menos estabilidad, la autonomía económica se reduce. Y sin autonomía económica, acceder a una vivienda estable se convierte en una carrera cuesta arriba.
El problema de la vivienda no es neutro. Es una expresión directa de la desigualdad estructural de género.
Cuando una mujer necesita salir de su casa para huir de la violencia machista, la pregunta es inmediata: ¿a dónde va? Los recursos son insuficientes, las ayudas limitadas y las alternativas habitacionales, muchas veces, temporales e inestables. Sin una vivienda segura no hay posibilidad real de reconstruir la vida. La violencia no termina cuando cesa la agresión física o psicológica; continúa cuando el sistema no garantiza un hogar digno y protegido.
La realidad de las personas sin hogar también refleja esta desigualdad, aunque no siempre se vea. No hablamos solo de dormir en la calle. Hablamos de habitaciones realquiladas sin contrato, de convivencias forzadas, de mujeres que encadenan casas de familiares o amistades con sus hijas e hijos, de situaciones inestables que se alargan durante años. Muchas mujeres migrantes, sin documentación o con empleos extremadamente precarios, quedan fuera del mercado formal del alquiler. No siempre aparecen en los recuentos oficiales, pero viven en permanente inseguridad residencial. No es una excepción ni un problema individual: es la consecuencia de un modelo que expulsa a quien no puede sostener los precios del mercado.
La desigualdad también se expresa en cómo se diseñan las ciudades y dónde se construyen las viviendas. Barrios periféricos alejados de servicios básicos, transporte insuficiente, falta de equipamientos públicos, espacios inseguros. La ciudad y la vivienda influyen directamente en la autonomía de las mujeres. Condicionan quién puede participar plenamente en la vida social y quién queda atrapada en el aislamiento y la precariedad.
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- Escrito por Sonia Iruela
- Categoría: Actualidad*
Ser mujer trabajadora: el capitalismo perpetúa la doble opresión. El caso de la trabajadora de Ryanair

Cuando Andalucía sufría hace unas semanas el paso de la borrasca Leonardo, los colegios cerraron sus puertas. Una madre soltera con dos hijas de 3 y 5 años solicitó a la empresa para la que trabaja, Ryanair, ausentarse ese día para poder asumir el cuidado de las niñas. La respuesta de recursos humanos fue tajante: rechazó su petición de permiso retribuido por cuidado de menores y tampoco aceptó imputar ese día a un día libre no remunerado. En palabras del responsable, el cuidado de los hijos “no era problema de la empresa”.
El capitalismo lo tiene muy claro: el trabajo invisible de los cuidados no es problema de la empresa ni del estado burgués ni de nadie, salvo de las mujeres.
En el contexto actual de superestructura patriarcal y estructura económica capitalista, tareas necesarias para el funcionamiento de toda la sociedad, como el cuidado de la familia y del hogar, se echan sobre las espaldas de las mujeres y se contemplan como responsabilidades individuales para las que, sin embargo, el sistema pone numerosas dificultades. Estas dificultades están ahí para todas las personas que deban conciliar su vida laboral y familiar, pero el peso de todo este trabajo no remunerado sigue cayendo mayoritariamente sobre la mujer trabajadora. Cuando comprobamos los datos, vemos la desigualdad que esto conlleva entre la clase obrera: más del 73% de los puestos a media jornada están ocupados por mujeres, y esta es una de las principales causas de la brecha salarial, que actualmente se sitúa en un 18,6%. Es decir, las mujeres no solo realizan trabajo reproductivo no remunerado, sino que perciben salarios inferiores, entre otros factores, porque una jornada completa no les permite llevarlo a cabo.
El caso de la trabajadora de Ryanair no representa solo la tiranía de una empresa, sino una realidad que nos afecta a todas: no tenemos alternativas para los cuidados más allá de la acción individual, y cuando el camino no es socializar estas tareas, continúan asumiéndolas las mujeres, con todo lo que supone para nuestro desarrollo vital.
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- Escrito por María Murcia
- Categoría: Mujer
Tiempos de lucha; frente a la barbarie, organización, resistencia y claridad para avanzar

Editorial Marzo 2026
Recuperando la afirmación de Karl Marx1 de que “las necesidades teóricas constituyen inmediatas exigencias prácticas”, es preciso acordar que el principal reto a enfrentar en cualquier momento por las organizaciones revolucionarias, - más si cabe en éste momento absolutamente crucial para el futuro de la Humanidad-, es la doble responsabilidad de identificar las necesidades más urgentes de las masas trabajadoras y desarrollar la práctica requerida para materializarlas conforme a sus intereses de clase.
Siendo ésta una compleja labor que, además de tener que definir con precisión que la meta perseguida no es otra que el poder obrero y el Socialismo para “disolver el orden social hasta ahora existente”2, precisa también situar correctamente los pasos prácticos que, conforme a la táctica acordada, corresponde adoptar ante cada acontecimiento o situación social sobre la que es necesario intervenir. Un compromiso que, más allá de las apariencias normalmente engañosas, obliga a discernir permanentemente el sentido y alcance global de nuestras acciones, evitando cometer errores estratégicos que, sin traicionar los principios, definan lo que ayuda al propósito revolucionario, o es una simple cortina de humo para alejarlo y confundir a las masas. Asistimos a un cambio de época de crisis irreversible del capitalismo. Los y las comunistas hemos de desenmascarar, denunciar y combatir por tierra, mar y aire a quienes a través de múltiples máscaras pretenden perpetuar por los siglos de los siglos la explotación capitalista.
Con el bloque oligárquico-burgués o con la clase trabajadora.
Tengámoslo claro: nada es neutral, todo tiene una significación material y unas consecuencias en el desarrollo de la lucha de clases que corresponde caracterizar para, aunque sea involuntariamente, no ayudar nunca al espectáculo de la confusión al que, con todas las herramientas a su alcance, juega la burguesía para mantener su status quo dominante.
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- Escrito por Editorial
- Categoría: Editorial
Las mujeres en la construcción de la Paz

La consigna “Paz, techo y trabajo” resume una verdad fundamental: la Paz se construye garantizando derechos que el capitalismo le niega a la clase trabajadora y la guerra comienza en el momento en que se le arrebatan esos derechos.
Cuando las mujeres del PCPE hablamos de Paz no lo hacemos con llamamientos morales a la “no violencia” o a la “convivencia pacífica entre ciudadanos de bien” ni realizamos cándidas condenas a la guerra. Como militantes comunistas, analizamos y señalamos a los responsables, a quienes provocan las guerras y se benefician de ellas, y a quienes pagan sus consecuencias. Y esas consecuencias recaen de forma especialmente brutal sobre las mujeres de la clase trabajadora, que no son víctimas pasivas, sino sujetos políticos activos en la lucha contra el sistema capitalista que necesita la explotación, los conflictos armados, el saqueo y la violencia para reproducirse.
Las mujeres trabajadoras sufren con mayor crudeza los efectos del conflicto: desplazamientos forzados, violencia sexual como arma de guerra, pérdida de medios de subsistencia, sobrecarga del trabajo de cuidados y destrucción de servicios públicos.
En contextos de guerra o militarización, el sistema descarga aún más sobre las mujeres la responsabilidad de sostener la vida: alimentar, curar, cuidar, reconstruir...
Mientras el capitalismo destruye, son ellas las que asumen la tarea de garantizar la supervivencia cotidiana.
Para nosotras, militantes comunistas,la guerra no es una anomalía del sistema capitalista, sino una herramienta necesaria que utiliza para la acumulación, expansión y control de recursos y pueblos. El capitalismo en su crisis general se sostiene sobre la violencia y encuentra en la guerra un mecanismo para resolver sus crisis y agudizar la explotación.
Desde las comunistas que se opusieron a la Primera Guerra Mundial, como Rosa Luxemburgo o Clara Zetkin, hasta las luchas actuales contra el rearme, la militarización, la OTAN y las bases, las mujeres trabajadoras han entendido que la guerra es siempre contra los pueblos.
Por eso, nuestra defensa de la Paz no nace de un pacifismo ingenuo y pasivo, sino de nuestra conciencia de clase.
No podemos comprometernos con la Paz sin rechazar rotundamente el imperialismo, sin denunciar el papel de la OTAN y de la UE. Nada hay de emancipador en justificar guerras: ni “humanitarias” ni “preventivas” ni “democratizadoras".
- Detalles
- Escrito por Blanca Rivas
- Categoría: Actualidad












